jueves, 26 de abril de 2012

mika&nika.

Te levantas, y ves un " buenos dias", si es suyo, es él, y esbozas una pequeña sonrisa, apartandote las mantas de encima, y piensas, voy a levantarme, y sí esas dos insignificantes palabras son las que te dan fuerzas para seguir, porque si fuera por ti, te quedarias en la cama acurrucada en un rincón llorando todo lo que pudieras y más, y pidiendo los mimos más mágicos de todo el mundo, los de tu madre.
Llegas a clase, ya está ahi tu tutor, y piensas que pesado, ahora me dirá algo como todas las mañanas, piensas en saludar con una sonrisa, en aparentar normalidad para que no te pregunte que pasa, y eso haces, bien, la cosa ha salido bien.
Sigues hablando con él, y por momentos consigues descentrar la cabeza de tu mayor preocupación, ¿la verdad? se lo agradeces, a tu manera, pero lo agradeces.
Y sí, llega un punto del día que rompes, rompes a llorar, pero decides ser más fuerte que esos momentos que nunca habrá entre vosotras, esos momentos de confidencias que ya no serán lo mismo, ni esas tardes en moncloa... ahora ya nada va ser igual, pero sabes que vovolerá y sabes que este mes es solo una prueba de lo que puede pasar más adelante.

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