lunes, 20 de enero de 2014

Un viaje para recordar, y amores que no se olvidan.

Y allí estaban los dos, bajo aquel manto de estrellas que les envolvía, siendo las únicas testigos junto con la luna de aquella dulce locura.
Él miraba al cielo, y ella le miraba a él, no podía evitarlo, y de repente pasó aquella estrella con tanta prisa que solo él fue capaz de ver porun instante, y sin embargo no se olvidó de cumplir sus deseos.
En ese mismo momento él la besó, y pudo comprobar que a veces los deseos se cumplen.
Y en ese momento doce generaciones de diferencia, un océano y la distancia que les separaba, desaparecieron de golpe, se entendieron a la perfección.
Aquella noche fué magica, los dos sabian que lo que vivieran esa noche no volvería a pasar, los dos sabian que cuando amaneciera pasarian a ser un simple recuerdo el uno del otro, pero no les importó, quisieron vivir el momento, sin importar el resto.
Y ahora aquí estoy yo, escribiendo sobre aquella noche, sobre aquel viaje que cambió mi vida, aquel viaje que era más que un viaje para una boda, era un viaje en el que me reencontraba con mas de la mitad de mi vida, donde me sentiría como en casa a pesar de los 10.060 kilometros que distan ente España y Argentina.
Era un viaje sobretodo de reencuentros y felicidad.

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